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martes, 23 de mayo de 2017

Hoy he revisitado mi propio blog. Resulta que estos días se cumplen veinte años del disco que lo cambió todo. El OK Computer de RadioHead. -"Recuerdo hacer una entrada sobre ese disco en el blog friki que tenía antes"-pensé. Así que me dispuse a leerla como quien recuerda a un viejo amigo.
Cual fue mi sorpresa cuando no encontré esa entrada... -"recuerdo leer sobre el disco, lo hicieron en una especie de castillo, agobiados al verse rodeados de la naturaleza y alejados de los espacios urbanitas. Fueron buscando inspiración, y "vaya si la encontraron" pero a costes personales muy altos"- Recuerdo perfectamente navegar en busca de la info y resulta que por algún motivo no terminé la entrada y no la publiqué.
Tal vez me pareció muy poca cosa para tan grande disco. No sé. Hoy lo veo con cierta distancia y me apetece compartir con vosotros lo que entonces escribí, porque creo que representa bastante bien lo que este disco supuso para mi.

Recuerdo cuando lo escuché por primera vez, recuerdo no querer pasar de canción, porque los nueve primeros compases de Airbag me parecían insuperables... pero eso solo duró hasta que escuché la melodía de Paranoid Android.

Feliz reencuentro. Un abrazo a todos.

Os dejo con la entrada tal como la escribí en aquel entonces.




El dieciséis de Junio de mil novecientos noventa y siete, cuando tenía yo catorce años y acababa de adquirir mi primera guitarra -en realidad una guitarra cutre-salchichera que aún conservo y toco muy a menudo- un disco salía al mercado para cambiarlo todo. Nació con cierta consciencia de lo que era, pero luchando por evitarlo. Con los rigores de la postmodernidad plenamente vigentes surge un disco que erige a sus creadores como una de las bandas más influyentes de todos los tiempos. En verano del noventa y siete Radiohead revoluciona el panorama musical con su OK Computer.

RadioHead abandona el estatus del Britpop para meterse en una crisálida y mezclar las melodias de Oasis, los ambientes de PinkFloyd, la melancolía de toda una generación y una historia de fantasmas. Y de ahí salió una obra épica, destinada a matar el britpop, no para abandonarlo, sino para redescubrirlo y hacerlo todavía más grande.
Un album de sensaciones más que de palabras, y eso que de palabras va sobrado. ¿Qué es lo que lo hace diferente? Sin duda lo diferencial de este exquisito disco es que es capaz de transmitir ese desasosiego, esa tristeza, esa sensación de incomodidad dentro de la propia piel propia del postmodernismo. Ese hormigueo en las yemas de los dedos que lleva a la Generación X a la desesperanza, a querer ver la sociedad desde un punto de vista imposible (alíen), a sentirse desapegado del mundo y de la sociedad en la que ha crecido que le resulta a la vez imprescindible e inhóspita.

Un album imposible. Abrazando el negacionismo de la dualidad que profesaban los modernos, Thom Yorke y sus secuaces cuecen OK Computer con dificultades personales, perdidos en un entorno rural, desesperados por volver a la fría e inhóspita urbe. A su alrededor el mundo se antoja irreal, como una danza de sombras creada por una hoguera detrás de ellos. No hay forma de percibir nada permanente. Nada es real, nada es imperecedero. Nadie garantiza lo que hay más allá de los límites de la propia piel.El conocimiento del mundo es difuso, limitado e imposible. La desazón de la postmodernidad ahoga a estos británicos y estos plasman esa sensación en cada acorde, en cada riff, en cada cambio de ritmo. Este es el corazón del disco, lo que lo hace grande. Cada compás, cada acorde, cada sonido va empapado de sensaciones, sensaciones que además trasmite al oyente. El camino del exceso que William Blake abrió y Jim Morrison recorrió ha sido abandonado. Ahora la mente se abre a través de la reflexión de la trascendencia de la existencia misma. En ese autoexamen profundo solo se haya la desesperación de la soledad. La introspección nos condena a la soledad y a la tristeza.

Un album con un sonido nuevo. El primer riff de guitarra es una declaración de intenciones. Un sonido desgarrador, corta el espacio y sorprende al oyente. Para los que ya conocemos sus profundidades nos sumerge inmediatamente en la complicada experiencia OK Computer. Para los neófitos resulta un sonido novedoso, fresco y libre, propio de quien ya no tiene nada que demostrar.

Una banda de leyenda. Radiohead.

https://www.youtube.com/watch?v=m_mMzOQpe0I





OK Computer es un disco bien hecho, y tantos años después puede ser un grandísimo descubrimiento para ti si no lo has escuchado aún.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Rock emocional.

Corría el año dos mil seis y… siempre quise empezar así alguna historia… el caso es que en una ocasión en el dos mil seis entré en una cafetería a tomarme una Cocacola. Cosa bastante habitual. Me senté y quedé prendado de la canción que sonaba. Me giré para ver si estaban echando el videoclip. No recuerdo dónde estaba, ni si estaba solo, pero recuerdo la sensación perfectamente - quién está sonando?, quién está sonando?-. El caso es que sí, estaban pasando el videoclip. Entonces esto era habitual, ahora en las cafeterías tienen encendida la tele en un canal de música, pero sin volumen, y ponen la radio… ver para creer.

Escuché la canción. Potente, intensa, emocionante, con una voz desgarrada, unas guitarras atípicas, un ritmo de batería poco convencional… Me quedé esperando a que pusieran quién era el autor, con la mítica leyenda que aparece al final, pero a veces tienen la manía de no dar esa información. Jobá macho!! ¡Qué les cuesta! En lugar de eso saltó un anuncio y la canción se perdió. Qué rabia. Hasta la Cocacola no me supo tan bien como siempre.

Decepcionado y cabizbajo, triste y desamparado me fui a mi casa sabiendo que por ahí, en algún sitio, alguien hacia música en castellano que no era pop cutre, ni tenía ese rollo Indie (que no tengo nada contra lo indie, eh?). En algún sitio hay unos tipos haciendo un pop rock actual, dinámico, diferente, rítmico, intenso… y yo no se quiénes son.

En casa busqué en el ordenador, navegué por internet, pero buscar sin saber lo que uno busca no es nada fácil. “Canción guay que escuché hoy”  Google no tenia respuestas esta vez. Y por mucho que me esforzaba no era capaz de recordar nada de la letra. Me cansé, no saqué nada en claro e intente olvidar el tema.

No se cuanto tiempo pasó, pero un tiempo después volví a escuchar aquella canción en la radio. Ya estaba empezada, una guitarra distorsionada, con delay, guarrosa, de esas que me gustan, con un sonido Britanico (años después descubrí que Pachi es aficionado a los VOX AC30). Una melodía pegadiza, una voz desgarrada. Guau!! qué bien!! esta vez sí. Sí pero NO. El locutor de radio NO DIJO QUIEN ERA EL ARTISTA! Pero que mala manía!!
“Sigo aquí. ¿No ves que ya no me hace falta ver la vida con tus ojos? Sigo aquí ¿No ves?, Sigo aquí.”

Esta vez debía estar yo más espabilado, porque me quedé con la letra del estribillo. Así que al llegar a casa fui a ver si Google me sacaba del lío. Claro que sí. Era un tal Alis, Pachi para los amigos. Un tipo que ya había hecho algún pinito en esto de la música con un proyecto anterior llamado “Alis dee” y que aquí os dejo una canción. Y ahora, después de ejercer de productor e ingeniero de sonido durante unos años, sacaba un nuevo proyecto. 

Me hice enseguida con el disco y se convirtió rápidamente en uno de mis discos favoritos, uno de mis discos de cabecera. Si hay que poner etiquetas diría que es un disco de rock emocional. Alis consigue crear atmósferas envolventes que te llevan a otro lugar, uno lejano donde la realidad es otra, tal vez mejor, tal vez peor. Donde tus sensaciones parece irreales. Rock emocional. 

El disco arranca con el primer Single. Sigo aquí. Toda una declaración de intenciones. Una canción intensa, viva, emocionante, en la que el autor se autoafirma: “Sigo aquí después de haber tocado fondo. Ya he quitado mis escombros. Sigo aquí, ¿No ves?” Los singles, y las primeras canciones de los discos de presentación suelen ser eso, presentaciones. Una muestra de lo que nos vamos a encontrar más adelante. Y en este caso eso es. Sigo aquí es uno de los temas más completos del disco. Una atmósfera envolvente, creada con guitarras muy brit, lejanas, con delays y una saturación escasa. Una canción desgarrada que invita a evitar el autocompadecimiento. Aquí estoy yo. Lo pasado pasado está, da igual si no entiendo el pasado, yo sigo aquí después de todo, y voy a por todas.
Continuamos con una canción donde manda acústica. “Para no ir detrás”. “Dime dónde vas para no ir detrás”. El autor sigue planeando por el mismo sitio. Ya está de pié, ya ha gritado a los que le vieron caer que no han acabado con él. Y ahora exige espacio, independencia. Se declara libre.

88. Es una breve autobiografía, tal vez un recuerdo hacia el tiempo en el que empezó a meterse en el mundo de la música. Los recuerdos que te marcan, las canciones que se meten debajo de la piel, las vivencias en esa etapa de la vida en la que todo te influye y define quién eres, quién vas a ser. Alis piensa en esa etapa con añoranza. “¿Dónde están las noches sin dormir? ¿los días han quedado olvidados, y los lunes tan odiados?, dime, ¿dónde están las tardes sin salir? Detrás de la venta ahí sentados, mirando como llueve en los tejados.” En el estribillo está´acompañado de un montón de gente, y de pronto una canción normal se convierte en un himno. Por cierto, esta canción tiene un espíritu Beatles en los primeros acordes. Dudo mucho que sea casualidad.


No me sueltes. ¿He dicho rock emocional? Sí, lo he dicho. Esta canción es más rápida y a la vez más íntima. En ella el autor de expone, muestra su miedo y su dependencia. Os dejo un video en directo con el maestro Leiva.“Sigueme por el camino de la piel, y arráncame de cuajo el corazón. Que todos los colores que te dije ayer han coloreado el camino a recorrer. Y no dejan de crecer en mi mente los fantasmas y marañas de mala muerte. Déjame crecer a tu lado estaré bien, no me sueltes. Déjame creer en que todo saldrá bien. No me sueltes. No me sueltes.” Después de varias canciones de fuerza nos encontramos con una diferente. Aquí Alis nos muestra su necesidad de contacto. Las relaciones evitan los fantasmas del pasado, necesitamos rodearnos de un entorno de seguridad, y aunque necesitamos nuestro espacio para descubrir quienes somos, al final, necesitamos una red de seguridad.

Decidiste Tú. Supongo que no todos los discos pueden entenderse como un todo, con un sentido general. A veces los discos son historias cortas con poca relación entre ellas. Sin embargo cuando el artista habla en primera persona, cuando se identifica con las canciones tan íntimamente tiene que haber algo común a todas. Este disco habla todo el tiempo de un evento pasado. No se si ese suceso es el mismo en todas las canciones, tal vez no. Pero si lo es, esta es la canción que lo explica. "Después de tanto tiempo malgastado nada va a ser como antes. Decidiste Tú y yo lo he complicado. Te marchaste.”  Veámoslo de nuevo. Primero: Sigo aquí, me he levantado cual ave fénix. Segundo: Dime donde vas, para no ir detrás, porque ya no te necesito. Tercero: Recuerdo aquella etapa de experiencias, posiblemente antes de de conocerte. Cuarto: Aún sigo necesitándote. Quinto: Te marchaste y yo lo compliqué. ¿Soy yo o hoy una linea argumental?

Los discos son como las películas, no está bien destripar el final, y no lo voy a hacer. Os dejo algo de trabajo. Hay muchísimo material sobre Alis en internet, videoclips, entrevistas, conciertos... hace poco, con motivo del día de la música online el propio Pachi colgó un concierto completo grabado en un estudio y está disponible en youtube. Os dejo el enlace. Alis busca excusas para elevarnos, para jugar con nuestras emociones, para que sintamos cosas nuevas y con más intensidad y seguirá ese camino, le lleve donde le lleve. 

Este es uno de esos discos que cuando los oigo tengo ganas de volver a los escenarios, a divertirme, a hacer algo creativo, a seguir investigando un poco más. Al final esos son los discos buenos, los que te cambian, los que te mueven, los que provocan algo en tu interior, los que puedes sentir. 

Sin ninguna duda el primer disco de Alis es un disco bien hecho. Os invito a disfrutarlo con calma, dejandoos llevar, haciendo propias sus palabras y paladeando cada riff. Y después podéis seguir por Mínimo, el segundo álbum, todavía mejor que el primero...


... de nada.