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jueves, 20 de agosto de 2015

Eh! Mira detrás de ti. ¡Un mono de tres cabezas!

A veces me da miedo buscar en el pasado algo que en mi cabeza está bien hecho. Desde que empecé a escribir el blog me he llevado unas cuantas desilusiones. Uno de los principios básico de este blog es no escribir sobre algo de memoria. No me fío de mi memoria -ni de la tuya, lo siento mucho-. Tendemos a pensar que los recuerdos son fotografías estáticas de las cosas que sucedieron, pero no es así. Cada vez que pasamos por la mente un recuerdo lo transformamos, y luego guardamos el archivo con el mismo nombre. Y capa sobre capa, capa sobre capa, al final el recuerdo original se corrompe y pierde fidelidad.

Cuando pensé en abordar el tema que hoy no ocupa me preocupé mucho. -"Voy a revisitar una saga de videojuegos que recuerdo como ABSOLUTAMENTE FANTÁSTICOS y posiblemente me lleve un chasco". Pues me alegro mucho de poder decir que:

El Monkey Island y el Monkey Island 2 son juegos muy bien hechos.

Todos tenemos algún "evento" que tocó nuestra vida de alguna manera. Descubrir los Monkey Island me acercó definitivamente a los videojuegos. En los 90 las cosas eran diferentes, los videojuegos se basan en fútbol (de qué año es el PC Futbol 4?), peleas (tipo Street Fighter), de coches, o de acción-plataformas. La revolución Doom llegó en 1993.


¿Aventura qué?- Aventura gráfica. Las aventuras gráficas son videojuegos en los que hay que resolver puzles más o menos complicados, con objetos que vas encontrando o eligiendo las palabras adecuadas al hablar con los diferentes personajes. Fuero muy populares durante los noventa, pero parece que hoy no tienen mucho espacio comercial. Algunas compañías han intentado evolucionar las aventuras hacia espacios tridimensionales (la ultimas entregas de Monkey Island se hicieron así) pero no logran mantener la magia de los clásicos sistemas SCUMM. El sistema SCUMM es una interfaz que permite usar el ratón para moverse, seleccionar las acciones, los objetos y las frases dentro del juego que en aquel momento supuso una gran revolución. Un juego pausado, para disfrutar de los diálogos, los chistes, los puzzles. El hermano raro de los géneros de videojuegos para gamers frikis.


Los Monkey son recordados por una fidelísima recua de seguidores. Todavía generan tráfico en internet, todavía se habla de ellos 25 años después.
Las compañías se han dado cuenta de esto y se han lanzado a hacer versiones remasterizadas de los dos Monkey originales. Es decir, con imágenes despixeladas y dibujos en Alta definición para que nuevas generaciones puedan disfrutar de los monkey, y -sobretodo- sabiendo que los treintañeros no vamos a dudar ni un momento en comprarnos la saga completa en cuanto descubramos que están ahí. Si sacan El día del tentáculo, el Maniac Mansion, los de Indi, el Sam and Max, y los Simon the sorcerer también me los compro.


Las nuevas versiones son una viguería.
Os pongo un par de imágenes para que comparéis. En la primera veis la escena en la que Largo LaGrande (el mantón de Isla Scabb) le roba a Guybrush toda la pasta. Como veis hay una pequeña diferencia en la calidad de la imagen. La segunda imagen es también en Isla Scabb, donde Guybrush tiene que cazar una rata para hacer una vichysoisse.
Han hecho un gran trabajo de remasterización manteniendo cada palabra, cada puzzle y cada chiste intactos. ¿Qué han hecho?
      Nuevos gráficos. Evidentes.
      Nuevas voces. Los originales no tenían voces.
      Nuevo sistema de control. Han cambiado la clásica matriz de verbos por un sistema de ratón (en mi caso ha sido una pesadilla, porque con el trackpad de mi MacBook no había forma de jugar... he tenido que buscar un ratón tradicional)
     Pistas. Los juegos son realmente complicados y han implementado un sistema de pistas en las que, si tienes dudas, un objeto puede brillar un poquito. En su día necesité ayuda para terminarme el monkey2, y ahora, veinte años después, lo terminé sin ayuda porque me acordaba de las partes más complicadas (aunque estuve mucho rato para descubrir como derrotar a un LeChuck desatado que intentaba mandarme a otra dimensión)


La saga se compone de 5 títulos y podríamos decir que tres etapas.

PRIMERA ETAPA: Ron Gilbert, Tim Schafel y Dave Grossman.
            The Secreto of Monkey Island. (1990) El primer juego. Nos presenta a un personaje llamado Guybrush Threepwood que quiere ser pirata. Para ello tiene que hacer muchas cosas, entre ellas aprender a usar la espada. Se encuentra con el Pirata Fantasma LeChuck y acaba en Monkey Island con un tio con la cabeza de límón.
            Monkey Island II. La venganza de LeChuck (1991). Guybrusch está buscando el legendario tesoro Big Whoop, y por el camino se encuentra con un revivido –más o menos…- LeChuck dispuesto a revelar un secreto terrible al final del juego.

SEGUNDA ETAPA: Ron Gilbert y compañía fuera de la empresa y la saga en manos de los creadores de The Dig. Pero como en Star Wars... me quedo con las originales
             The curse of Monkey Island (1997). El pobre Guybrush le pide matrimonio a su novia Elaine con un anillo maldito y esta se convierte en oro. Por supuesto LeChuck regresa para hacer de las suyas. Este juego presentó un nuevo SCUMM, un nuevo entorno gráfico espectacular que conservaba el encanto de las primeras historias.
             Scape from Monkey Island (2000). Ya en 3D, con un nuevo motor creado para Grim Fandango (otra aventura gráfica). De vuelta de la luna de miel Guybrush y Elaine acabarán de nuevo en Monkey Island.
TERCERA ETAPA:
             Tales of Monkey Island (2009). Grossman y Gilbert asumen el mando de nuevo. Para ser sincero a este aún no he jugado. Pero lo haré. Pronto. Muy pronto... Tal vez mañana. Falta en el equipo el Sr. Tim Schafel que posiblemente es el master mind de las dos primeras... veremos que pasa.

Por qué me gusta Monkey Island.

Porque jugué con 14 años. -Adri, tío, esa no es una razón- Sí lo es para mi. Como ya te dije antes, a todos nos gusta revisitar lugares ya transitados. Volver a jugar al Monkey Island (ya he terminado el 2, y ahora empiezo con el 1) ha sido divertidísimo y me he recordado a mi mismo resolviendo estos mismos puzzles hace casi veinte años!

Por Guybrush. En realidad todos los personajes. Tanto los principales: Elaine la gobernadora, Lechuck el pirata zombi y el propio Guybrush. El protagonista es un chico rubio alto, de ojos azules y barba rala, con facilidad para ganar dinero y derrotar a piratas fantasmas. Y aún así es un antihéroe. Divertido, ocurrente, simpático y resolutivo, Guybrush enamora al instante.

El humor. Es una aventura gráfica humorística. Tremendamente humorística:

Lo primero que lee Guybrush en el primer monkey es un cartel electoral que dice: "Re-elija a la gobernadora Marley. Cuando sólo hay un candidato solo hay opción"

Más ejemplos:

-Elaine: "Qué has aprendido de todo esto?"
-Guybrush: "Nunca pagues más de veinte duros por un videojuego."
...
Guybrush: Por eso estoy aquí, en isla Scabb. Emprendo una aventura completamente nueva.
Pirata desconocido: "¿Dejarte bigote?"
Guybrush: "No, algo más grande!"
Pirata desconocido: ¿Barba?
....
Y así casi todo lo que dice Guybrush es ocurrente e inesperado.

Por los personajes. No solo Guybrush, Elaine y LeChuck, muchos más! Stan (que siempre trata de vendernos algo). La sacerdotisa vudú (que siempre nos echa una mano y en ocasiones está perdida en el tiempo), Mathook (un hombre con una terrible historia, un loro le cercenó las dos manos y tiene dos garfios), el Maestro de la Espada (que resulta ser una mujer llamada Carla (que entrenó -más o menos- a Guybrush en el arte del insulto, bueno, de la espada, bueno... no sé algo así), y por supuesto los caníbales de Monkey Island, de los cuales el más recordado es Cabezalimón.


Los gags. Algunos son memorables, por ejemplo, en el Monkey 1 en determinado punto nos pide el  disco 22, como no lo tenemos Guybrush dice: tendremos que saltarnos esa parte del juego. Nunca existió tal parte del juego, aunque luego en el Monkey 3, al salir por determinado punto sacamos la cabeza en ese bosque del primer juego. Hay muchos más easter eggs por el juego, como imágenes de Sam y Max, homenajes al juego de Indi, o a Grim Fandango.
También es digno de recordar y de mencionar el concurso de escupitajos del Monkey 2, en el que Guybrush tiene que hacer varias trampas para ganarlo.

Por la música.  (link) En los juegos antiguos la música suele ser repetitiva y super cutre. En este caso sólo es super cutre, en las versiones originales. La banda sonora de los cuatros juegos a los que yo he jugado es una maravilla, y por supuesto en las versiones reeditadas han eliminado son sonidos MIDI por orquestación de gran calidad. Sin duda la melodía principal es de las más reconocibles de todos los juegos de la historia. En youtube se encuentran muchísimas versiones, os dejo unas pocas

Monkey corriendo en IBM 5155. Posiblemente lo más original.
Banda en directo
Monkey meets metal
Orquesta en directo
Chica con guitarra española que silva que flipas. Mi preferida.
8 Discos Floppy. Una pasada!
Comic Con 2013. La de más calidad


Por los puzzles. Los monkey no son juegos fáciles. De hecho en las nuevas versiones hay pequeñas pistas que ayudan al jugador. Sinceramente, hay partes que yo no supe resolver y algunos amigos me echaron un cable.

Por la pasión. Este blog trata cosas bien hechas. Cosas hechas con pasión, y sin duda estos juegos están llenos de buen hacer, de ilusión, de horas y de amor por la historia y los chistes. En esta época los juegos eran artesanales, los mismos tipos eran directores, programadores, diseñadores, guionistas, productores... Los juegos estaban muy cuidados, hechos con cariño. Eran proyectos personales en los que la gente se involucraba profundamente. Ahora parece que los videojuegos son otra cosa, productos comerciales sin alma. Aunque siempre hay excepciones como los impresionantes Metal Gear Solid de Hideo Kojima.


La saga Monkey se ha hecho merecedora de un puesto entre los mejores juegos de la historia, especialmente para aquellos que jugamos en los años noventa. Creo que ahora ese sistema de juego pausado y sosegado no está muy de moda. Aun así los Monkey tienen un reconocimiento mundial y junto con Indi and the Fate of Atlantis y El día del tentáculo hacen un tridente indispensable para todo amante de las aventuras gráficas.

Sin duda los Monkey Island son juegos bien hechos.


Os dejo algunas curiosidades. Cuando juego a una aventura gráfica voy haciendo anotaciones para acordarme de las cosas que tengo pendientes. Aquí os dejo mi hoja de anotaciones del Monkey2.

Tim Schafer, años después hizo un juego memorable llamado Brutal Legend, plagado de leyendas del rock, conciertos y solos de guitarra. Fantástico.

Existe un programa llamado SCUMMVM capaz de ejecutar en ordenadores actuales, tanto en Windows, como en Mac como en linux, las aventuras gráficas clásicas. Siempre que tengas los archivos de los juegos originales o ya sean abandonare.












Me acabo de enterar de que Day of the Tentacle también será remasterizado! Los foros de Doublefine (la productora) echan humo! pero aun no hay fechas confirmadas. 





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martes, 25 de noviembre de 2014

Aunque el frio queme, aunque el miedo muerda.

Haz de tus sueños algo concreto.

Muchas veces hablamos de “los sueños” como de algo idílico e inalcanzable. -Esas metas imposibles que nos ponemos.- Los sueños son locuras permanentes en nuestras mentes que ni siquiera tratamos ya de alcanzar, porque son eso, SUEÑOS. Así el día de hoy termina, y mañana comienza otro igual (tal vez peor, tal vez mañana sea lunes), y ese sueño sigue igual de lejos.

Hace tiempo investigué bastante sobre el sistema GTD, Getting things done. Si tienes una agenda cargada y un problema de gestión del tiempo, te recomiendo el blog ThickWasabi y por supuesto la guía rápida y los libros de David Allen. Muchas cosas interesantes en este sistema que nunca he terminado de implantar. Una de las cosas que David Allen propone es plantearte los proyectos como una serie de acciones concretas, de “cosas que hay que hacer”. Pequeños pasos hacia el objetivo final. Centrarse primero en el objetivo y luego hacer la pregunta clave ¿Cuál es la siguiente acción para que el proyecto avance? Al final todo se reduce a eso, acciones sencillas, unitarias, concretas que llevan poco tiempo. Para avanzar en el libro que coordinas necesitas mandar un email a los colaboradores para motivarles y pedirles celeridad... 3 minutos; para planear las vacaciones del año que viene lo primero será saber cuándo las vas a tener, para eso necesitas un calendario laboral y pedirle a tu jefe las posibles fechas... otro email y otros 3 minutos. Cualquier proyecto puede dividirse en un montón de tareas concretas, cortas, simples, la clave para avanzar es tener definida siempre la "próxima acción".

Piensa en un proyecto que tienes en marcha, por ejemplo buscar un buen regalo de navidad para tu prima. Si planteas eso como un proyecto el objetivo podría ser: comprar un regalo que le guste a un precio determinado. Ok, perfecto. Ya tenemos proyecto y objetivo. ¿Qué podemos hacer? Navegar sin rumbo por Internet esperando que Google nos sorprenda, googlea “regalo guay para prima por 50 euros” no creo que te ayude mucho. Ir a un centro comercial y vagar sin rumbo entre expositores, subiendo, bajando, perdiendo un valioso tiempo que podrías invertir en ir a ver Interestelar del señor Nolan, o cualquier otra cosa te guste y te apetezca… Pregúntante ¿Cuál es el siguiente paso para que el proyecto avance? ¿Cuál es la acción que debo llevar a cabo para estar más cerca de mi objetivo?... ¿qué te parece “Descubrir qué le gusta a tu prima”? Pues a lo mejor, en vez de esperar a la casualidad, o dejar que el tiempo pase y el tema empiece a pesar en tu cabeza y a ocupar espacio es mejor entrar en su cuenta de Facebook o twiter, echar un vistazo y apuntar en un papel “cosas que le gustan a mi prima”: los perros, los viajes, los zapatos, los iPhones, Podemos, sus hijos, los spa, el cine de aventuras, la fotografía, la música… yoqueséquequéseyo. Seguro que en 10 minutos encuentras mogollón de cosas. Puedes comprarle un collar genial para su perro, una guía de los mejores viajes de menos de 3 días, una miniatura de unos Manolo Blanic, una carcasa guay para proteger su iPhone, una foto firmada de Pablo Iglesias, una foto en un marco de sus hijos el día que fuisteis a la playa, un pase para una sesión de spa, un bono para ir al cine con su marido, un curso de 10 horas de fotografía, el último disco de Pink Floyd…. Ya ves, un montón de ideas de regalos con una gracia, o al menos que se acercan a su gusto. ¿cómo lo haces? Simplemente planteándote la próxima acción que te acerque a la consecución de un objetivo que puede parecerse lejano, difícil, o que esté poco definido.

Walt Disney dijo: “Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.” Y yo añado: “y si no lo es, cámbialo”.

Con los sueños ocurre esto. No son objetivos, y no planificamos sobre ellos. Si lo hiciésemos, si actuásemos pensando cuál es la acción que puedo llevar a cabo que me acerca a donde quiero llegar, tal vez viviríamos más emocionados por lo que el futuro puede ofrecernos, más motivados y más alegres. Nos centraríamos en los pasos dados y solo veríamos el paso siguiente, en vez de agobiarnos por un objetivo, una tarea tan grande que parece imposible. Por supuesto no estoy diciendo que podamos con todo lo que nos propongamos, o que no debemos tener sueños, pero estoy seguro de que podemos
llegar más lejos de lo que pensamos si solo nos centramos en cuál es el siguiente paso que me permitirá estar más cerca de mi objetivo.

Hay espacio para los sueños. Yo tengo uno que a lo mejor compartes, ser una megaestrella del rock. Tengo 31 años y después de muchos conciertos, muchas horas de escenario, después de cantar afónico, de tener lesiones en las muñecas por culpa de las baquetas, después de que me hayan dolido los dedos por las cuerdas de la guitarra… después de tocar en un local vacío, en otro al aire libre, en un camping, y ante mil personas, sé que no lo voy a lograr. El siguiente paso hacia el éxito es tan costoso que no lo voy a dar, además no hay garantía. Eso se quedará en mi propio espacio onírico. Pero hay muchas otras cosas que si puedo lograr.

Tener sueños es una cosa bien hecha, pero… ¿quieres conseguirlos? Pregúntate cuál es la próxima acción concreta que puedes hacer.


jueves, 20 de febrero de 2014

"As que valen son as feitas" (Que me quiten lo bailao)

Supongo que depende de la naturaleza de cada uno. Hay gente que se agarra a su rutina como a un clavo ardiendo y no quieren escapar de ella. Para mí la rutina es como la muerte. Un día tras otro, un día tras otro. El despertador suena a la misma hora, te levantas y sigues la inercia de cada día. Baño. Escaleras. Ducha. Desayuno. Coche. Trabajo… yo no puedo con eso. No lo soporto. Es como un peso que va creciendo sobre mis hombros, como brasas que se acumulan sobre mi cabeza. Los gurús de la productividad dicen: Para ser más eficiente debes crear una rutina e ir mejorándola, y así lograrás ser más eficaz en tu trabajo y en tu vida. Sí, más eficaz, pero más triste. Tendrás una vida robótica condenada a la agenda, a las listas de tareas pendientes. Sabrás de antemano todo lo que vas a hacer y evitarás cualquier atisbo de improvisación. Por favor NO. Siempre la misma historia, siempre lo mismo, hasta la saciedad, hasta el aburrimiento, el agotamiento, la desidia y finalmente la inercia ilógica que lo invade todo. Me niego. Una atonía estúpida que lo envuelve todo. ¡Un poquito de Groove! ¡Un poco más de Rock And Roll! Necesito un hueco para la improvisación, para hacer lo que me gusta, para romper el día a día. Hoy quiero sentarme un rato en el sofá a leer el libro de Milan Kundera que me han recomendado, pero tal vez mañana salga el sol y quiera salir a podar los setos, o a jugar con los perros. Necesito salir a la superficie y respirar y dejar por un momento el mundo que me envuelve. Definitivamente, para mí, la monotonía no es una cosa bien hecha.

La inercia es un monstruo que lo invade todo. Seguir adelante sin saber hacia dónde, ni desde dónde, ni hasta cuando. Mantener vivo el rito cuando has perdido el espíritu. La INERCIA es ese monstruo que hace que nada de lo que hay a tu alrededor sea real, hace que llenes tu vida de huecos vacíos que se expanden y ocupan cada vez más y más espacio. Espacio lleno de nada. Y al final cauteriza nuestros sentidos para que no sintamos, apaga nuestro empuje para que no veamos más allá, evita que nos emocionemos con algo para que no nos distraigamos y sigamos pendientes de… de mantener la inercia ilógica que nos devora en una espiral de idiotez supina.

Soy un tipo afortunado. De vez en cuando mis amigos, mis compañeros o mis mentores me invitan a una nueva aventura. Un proyecto, grande o pequeño que me permite evadirme durante un rato.

Estos proyectos, estas aventuras, no son fáciles. Cada vez que me llamar para hacer un curso sé que voy a tener que dedicar horas, trabajo y esfuerzo; cada vez que me llama mi amiga Dina para grabar una canción sé que me van a doler los dedos y que voy a estar un buen rato pensando qué hacer para intentar mejorarla; cada vez que tengo que dar una charla se que me va a temblar la voz y que la noche anterior voy a dormir mal. Pero vale la pena. He encontrado un montón de actividades que me llenan, que me satisfacen, que hacen que me sienta bien y me permiten seguir creciendo en muchos aspectos. No tengo diez mil horas para dedicarles. Nunca voy a ser un guitarrista consagrado, un ponente imponente, un batería de sesiones, o un escritor profesional. Tampoco lo pretendo, pero voy a ser un tipo que disfruta con una guitarra, que de tanto en tanto da una charla, o habla para la radio sobre algún tema, o que puede sentarse a hacer ruido en una batería con algo de criterio. Con eso me llega.

Las aficiones de verdad dan trabajo, necesitas dedicarles tiempo para empezar a disfrutarlas, y muchas veces son caras. Requieren un adiestramiento, un aprendizaje. Las aficiones son ayudan a poner la mente en blanco, a romper con el día a día. Cuando estás sentado en una mesa estudiando durante horas al final te duelen los ojos. Cuando eso ocurre aprendes muy rápido que fijar la vista en un punto lejano te alivia. Hay que dejar que los ojos se acomoden a la lejanía y la vista descansa. Así los estudiantes miran al infinito como una terapia para su cansancio. De la misma manera, a veces, tras estar concentrado en tu tareas diarias, ya seas un gran ponente de congresos, un hombre de oficina, un ama de casa, una jueza o un médico, cambiar el punto de vista y tratar de vislumbrar algo más lejano, más elevado, algo tal vez inalcanzable, va a conseguir relajarte. Vas a conseguir descansar la mente y llenar el corazón de cosas diferentes durante un rato. De vez en cuando hay que mirar al infinito. 

Este es un blog de reflexión sobre cosas bien hechas, y los consejos que doy suelen ser del tipo vete a ver esta película, o léete este cómic. Normalmente no voy más allá, pero hoy sí. Ha llegado el día. Este es mi consejo. Búscate un hobby. Ten pasión por una actividad que te permita invertir tiempo. Invertirlo, que no perderlo. Una afición de verdad, si puede ser creativa mejor, si puede ser colectiva mejor, si no hay techo, si siempre vas a poder seguir aprendiendo, MEJOR.

Tener un hobby es una cosa bien hecha.

Chicos, cada vez que me proponéis una de estas locuras hacéis una cosa bien hecha, me hacéis feliz.
Gracias a Dios me ocurre a menudo. 



He dicho unas cuantas veces que he hecho muchas cosas. Sí, muchas. Casi todas mal, es cierto, pero muchas. Y como dice Samuel “As que vales son as feitas” ¿queréis saber algunas de estas cosas? Vale.


He participado en musicales como músico, musicales que se han presentado delante de miles de personas. He compuesto canciones, las he grabado y las he interpretado en bares cutres y no tan cutres. He hecho un video clip, bueno, más bien lo han hecho con una canción mia. He firmado un contrato discográfico. He firmado unos cuantos discos. He tenido varios grupos de Rock, y he colaborado con otros tantos. He escrito cuentos y algo de poesía, incluso gané algún concurso en el instituto. He participado en congresos importantes de Atención Farmacéutica, como ponente y como parte del comité organizador. He formado a compañeros de profesión en sesiones presenciales. He colaborado en la creación de cursos a nivel nacional He publicado unos pocos estudios científicos en revistas importantes, aunque aún no lo he hecho en ninguna internacional. He participado en diferentes estudios científicos, en algunos casos como investigador principal y he firmado unos cuantos pósters presentados en congresos profesionales. He sido la voz de un anuncio de la radio, de niño. He participado como colaborador habitual en un programa de radio como divulgador de temas relacionados con la salud. He trabajado haciendo programas de Educación para la Salud enfocados a adolescentes y a madres y padres. He sido coautor de un libro que ha ganado varios premios. He escrito cuentos cortos, aunque todos bastante malos. He sido expositor en concursos caninos. He sido monitor de campamentos de verano. He grabado en la tele con una amiga cantautora. Y últimamente me ha dado por escribir un blog.